Beneficios de la actividad física en las mujeres embarazadas

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Beneficios de la actividad física en las mujeres embarazadas

A lo largo de la historia siempre hemos oído hablar de las contraindicaciones y negatividades de la práctica deportiva en mujeres embarazadas. Es en 1994 cuando aparecen las recomendaciones de la ACOG (American Congress of Obstetrician and Gynecologists), referidas a ejercicio durante el embarazo y el periodo postparto. Su introducción nos sitúa claramente en la realidad actual de la prescripción de ejercicio para embarazadas, así como el trabajo postparto.[spacer height=”20px”]

Como ya sabemos,  con la gestación comienzan a presentarse diversos cambios en todos los niveles de la mujer (cambios anatómicos a nivel de la columna y pelvis, secreción de nuevas hormonas o incremento de algunas ya presentes, laxitud en las articulaciones, etc). Por todo ello, la práctica deportiva es una muy interesante vía de mejora tanto en el preparto como en el postparto. Además, diversos autores afirman que con tan sólo 20 minutos de práctica puede generar beneficios incluso en el feto (Pilar Quijada, Madrid: “El ejercicio durante el embarazo acelera el desarrollo cerebral de los bebés”).[spacer height=”20px”]

Como en cualquier persona con alguna dolencia, a la que vamos a recomendar actividad física, en una mujer embarazada, deben balancearse las ventajas y los riesgos a la madre y al feto.[spacer height=”20px”]

Los beneficios que se presentan en la mujer son:[spacer height=”20px”]

  • Facilitan y propician sentimientos de bienestar. (Lutter y Cushman, 1981).[spacer height=”1px”]
  • Hall y Kaufman, en 1987, lo catalogaron como experiencia positiva.[spacer height=”1px”]
  • Control de la composición corporal, el ejercicio minimiza el incremento de peso.[spacer height=”1px”]
  • Ayuda al mantenimiento de la composición corporal adecuada.[spacer height=”1px”]
  • Mantenimiento y desarrollo de una postura óptima. Esta afirmación está basada en estudios centrados en lordosis lumbar.[spacer height=”1px”]
  • Disminuyen algunos trastornos relacionados con el embarazo, principalmente dolor de espalda, estreñimiento, venas varicosas y edema.[spacer height=”1px”]
  • Fortalecen y mantienen la integridad del suelo pélvico.[spacer height=”1px”]
  • Mantienen o mejoran su capacidad cardiorrespiratoria.[spacer height=”1px”]
  • Mantienen o mejoran sus niveles de fuerza muscular y flexibilidad.[spacer height=”1px”]
  • Mejora la tolerancia del parto.[spacer height=”1px”]
  • Facilita el periodo de recuperación posparto.[spacer height=”20px”]

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Con respecto al feto, la primera consideración que debemos valorar es que generalmente una persona activa es más fácil que posea otra serie de hábitos de vida que generalmente son aconsejables durante el embarazo. Por ejemplo, la ingesta de alcohol durante el embarazo puede dar lugar a la aparición del síndrome alcohólico fetal que se caracteriza por deficiencia en el crecimiento, retraso mental, defectos cardíacos, anomalías encefálicas, defectos genitourinarios y de las extremidades, etc. El daño al feto se produce mientras dura la ingesta. La suspensión previa tres meses antes es suficiente para que estos efectos no aparezcan.[spacer height=”20px”]

También hay que considerar otras circunstancias específicas de las campañas de prevención y educación-sanitaria del país. El estudio, desarrollado en Canarias en el año 1998 (Navarro et al.), revelaba que las mujeres fumadoras eran más activas físicamente en esta comunidad que las no fumadoras.[spacer height=”20px”]

En el año 1993 se publicó en el Amerinca Health un estudio en el que se comprobó que mujeres que habían entrenado 30 minutos, 5 días a la semana tuvieron bebes con más peso y más sanos que sus homólogas sedentarias.[spacer height=”20px”]

RIESGOS[spacer height=”20px”]

Realmente, los riesgos reales del ejercicio físico moderado, como luego se especifica, respetando escrupulosamente las contraindicaciones y signos de alarma, son mínimos para la salud materno fetal. Sin embargo, se conoce que una actividad laboral excesiva se asocia con una mayor tasa de prematuridad y probablemente de bajo peso al nacer. Estos efectos son tanto más intensos cuanto mayor componente físico tiene la actividad laboral y cuando el consumo energético extra no es compensado por la suficiente alimentación.[spacer height=”20px”]

Mención especial merecen las actividades en las que existe una frecuente alteración de los ritmos circadianos (cambios en el turno horario de trabajo), como ocurre en las azafatas de líneas aéreas y en las profesionales sanitarias, ya que estos los cambios inducen alteraciones en el ritmo sueño-vigilia, patología gastrointestinal y un aumento del riesgo cardiovascular.[spacer height=”20px”]

Algunas observaciones debemos tenerlas en cuenta en el momento de minimizar el efecto adverso del ejercicio en embarazadas. Una revisión sistemática asoció el trabajo físicamente exigente a riesgo creciente del nacimiento prematuro, mientras que un reciente estudio de cohorte demostró riesgo creciente de aborto espontáneo precoz con más de 7 horas a la semana de ejercicio de alto impacto.[spacer height=”20px”]

Los factores de riesgo potenciales del ejercicio son la hipertermia fetal relacionada con efectos teratogénicos potenciales y la disminución de la oxigenación sanguínea, que produciría hipoxia fetal y reducción en los substratos esenciales que conducirían a restricción del crecimiento fetal.[spacer height=”20px”]

Por todo ello, debemos destacar el presente control mediante pulsómetro u otros medios de la deportista.[spacer height=”30px”]

Marcos López – Monitor de Fitness en Vals Sport Cónsul